Con el segundo hijo me relaje

Cuando me convertí en mamá por primera vez, todo era nuevo, un mundo por conocer, llena de miedos y ansiosa por saber que vendría, mejor dicho, era una mamá primeriza; ya con el segundo la cosa cambia, me tengo más confianza y muchísimas cosas que con el primero no hice por miedo ahora las hago con mucha naturalidad y tranquilidad de saber que todo estará bien.

Aquí les dejo algunas comparaciones entre el primero y el segundo, sé que muchas se identificaran con esto.

Embarazo: Con mi primer hijo cero molestias, todo fluyo con tranquilidad, con la segunda, vomito, mareo, desaliento… en fin, cada uno tan diferente.

Los preparativos: Con el primer hijo la habitación y todas sus cosas estaban compradas y listas dos meses antes del nacimiento, con la segunda, nació y la habitación aún no estaba lista. El día antes empaque la maleta para llevar al hospital, con el primero la tenía en el carro dos meses antes.

Enfermedades: El primero no se enfermó hasta que cumplió el primer año, con la segunda como el primero trae todos los virus de la guardería, desde los 15 días de nacida ya tenía moquitos en la nariz, me volví experta en lavado nasal.

Manejo del tiempo: Con mi primer hijo todo era fríamente calculado, la hora de comer, la hora de la siesta, yo acomodaba todo para que el estuviera en sus tiempos y muy tranquilo, si me tocaba mover algo, lo movía y las salidas debían estar programadas con anticipación para no modificar sus rutinas; además todo mi tiempo estaba en función de él, no tenía tiempo para nada. Con la segunda me pregunto porque no tenía tiempo con el primero, y aunque trato de respetar sus horarios, con un niño de 3 años todo el día jugando y brincando por la casa es imposible cuidarle el sueño, además lo que antes programaba una semana antes, ya simplemente empaco pañalera, los monto al carro y que todo se nos valla dando.

Lactar: Con el primero fui muy tímida para lactar, lo hice durante un año, pero siempre era algo muy íntimo, además creí que mi pechos quedarían hinchados por siempre (falsas esperanzas), con la segunda la alimento donde me toca, con prudencia pero sin moverme de sitio, pues me toca estar pendiente del primero, además, ya perdí todas las esperanzas de unos pechos grandes y redondos, ustedes me entienden.

Ropa: Con un hijo el aumento de ropa sucia a la hora de lavar es decente, pero con dos, no se imaginan la cantidad de ropa que se lava en mi casa y no precisamente de adulto.

Ventajas: El primero tenía toda mi atención, la segunda tiene toda mi experiencia, ya no ensayo tanto.

Amor: Con los dos sentí el mismo amor, ese amor indescriptible, que nunca se ha sentido antes, no se divide el corazón en dos, se multiplica el corazón.

Salir sin hijos: Con el primero era todo un rollo, tengo la ventaja que me lo cuida mi suegra, pero yo le dejaba mil instrucciones, llamaba a la media hora de la salida, y me preocupaba porque si estuviera bien, con la segunda, le doy un besito me despido y cuando llego a casa pregunto cómo les fue.

Fuerza: No se donde pero la fuerza se nos aumenta, me ha tocado cargar a los dos al mismo tiempo, agacharme cargando a uno para sobar al otro y me di cuenta que mi cuerpo puedo con todo eso.

 

 

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